Esedarios

Introducción

Recibía el nombre de gladiador quién luchaba con otro, o con una bestia, en los juegos públicos de la Antigua Roma. La teoría más aceptada sobre el origen de este vocablo es el que deriva de la palabra Gladius, la espada que utilizaban. El origen de los combates de gladiadores hay que buscarlo en las costumbres funerarias de los etruscos, en cuyos monumentos aparecen representados. Remontándonos en el tiempo algo más, es probable que se encontrase alguna relación con la costumbre de inmolar los prisioneros en la tumba del héroe muerto en la guerra, practicada por algunos pueblos primitivos. Los que combatían sobre carros, los llamados ‘esedarios’ (essedarii), querían imitar las hábiles maniobras de los guerreros bretones, técnicas que fueron introducidas en Roma por las hordas de César. Desde las cuádrigas fustigaban a sus combatientes con lanzas o tridentes (fascina), y los retiarios soltaban sus redes sobre sus adversarios cuando lo creían necesario, combinando su acción sobre caballos o carruajes con las luchas, cuerpo a cuerpo, en la propia arena del circo.

El modelo de Italeri

La opción que ofrece Italeri es muy original ya que el mercado no nos suele proporcionar modelos de gladiadores a caballo, o sobre cuádrigas. La firma italiana ha apostado por innovar presentando algunos ejemplos que se pueden adquirir, tanto a la escala de nuestro kit (1/32-54 mm.), como sobre la clásica proporción de 1/72. Como suele ser habitual en las maquetas de pocas piezas fabricadas en plástico blando (más enfocadas al juego infantil que al coleccionismo propiamente dicho), los defectos de producción son abundantes y nos alejan del realismo que siempre buscamos: rebabas, ajustes de detalles de indumentaria o accesorios que necesitan el paso de un cúter para realzar los relieves, elementos desproporcionados, etc. No obstante, la calidad de este lanzamiento es mucho más plausible de lo que a primera vista pudiera parecer, sobre todo en algunos puntos que están conseguidos, como los ‘rostros con carácter’ de estos singulares “aurigas gladiadores” o esedarios. Si bien hemos optado por sustituir completamente uno de ellos por otra figura que se conforma con piezas parciales de otras maquetas (ya hablaremos de ello), lo que el kit incluye en lo relativo a caballos+carruaje es medianamente aceptable siempre y cuando apliquemos la máxima atención al detallado adicional partiendo de nuestra experiencia.

La idea del escenario

La escenografía tenía una simple planificación: un fragmento o sección de la pared de un circo romano y una pequeña parcela alargada de arena. Las figuras en primera fila tras la grada reforzarían el momento de acción-tensión de la secuencia “congelada”, subrayando el dinamismo general que el movimiento del látigo y los caballos imprimirían, de antemano, a la viñeta.

La fabricación de la base

La decoración de la peana fue relativamente sencilla partiendo de una base de madera sólida alargada, que tuviera la suficiente anchura para alojar la cuádriga con sus cuatro equinos. Ayudándome con madera de balsa convenientemente curvada (con cuidado de no dañarla), y trozos de poliuretano y madera para fijar el conjunto, pude erigir la forma redondeada de la sección de pared del ‘estadio’. El principal fin de optar por esta solución fue tratar de lograr una mayor perspectiva para el espectador del pequeño diorama, y, en definitiva, para obtener mejores rendimientos en una sesión ulterior de fotografías. Complementé con los típicos sobrantes del ‘cajón de sastre’ de todo modelista: minúsculos  accesorios de maquetismo naval (incluyendo pequeños relieves decorativos de la nave “Birreme” de Amati que finalmente no salió de mi astillero), soga para crear la trama adecuada, y tubo de plástico para la zona baja. Pinté con aerógrafo, jugando con distintos tonos acrílicos arena y hueso de la firma Vallejo. Añadí Pasta Arenisca (Sandy Paste, también de Vallejo), con un pincel de punta gruesa, a la base, conformando poco a poco las huellas de los caballos y las del carruaje. Pinté con un pincel de punta plana partiendo del Dark Yellow de Tamiya (XF-60), realzando los relieves de la arena, a pincel seco, con este color, mezclado con blanco puro y Dark Yellow para los toques finales. Diluí un poco de rojo bermellón muy aguado para simular una mancha de sangre casi desaparecida entre la tierra levantada, restos de una lucha.

El carruaje y los caballos

Como era casi de esperar antes de adquirir el kit el comercio, los caballos requerirían de una responsabilidad importante de mejora. Se comenzó horadando filos de cartucheras y correajes. Se cortaron colas y crines para ser sustituidas por pelo artificial de color negro debidamente empapado en agua y cola. Este pelo es el que se emplea para la realización de pelucas, barbas y bigotes postizos (se hallan fácilmente en las tiendas que venden objetos de broma y Carnaval). Una vez obtenida la forma deseada, con bastante paciencia, se pegó el pelo al animal, y también, por detrás, perforando con un minilatadro. Esta herramienta fue también muy adecuada para hacer el hueco redondeado bajo las pezuñas para, finalmente, perforar con un punzón y de este modo imitar el claveteado de las herraduras. La siguiente fase consistió en apoyar la sujeción de la estructura de la cuádriga con un ‘fastener’ flexible (un tipo de material escolar habitual) para así aumentar la fortaleza del conjunto. Este proceso fue complejo debido al peso de los caballos. 

Los gladiadores y los espectadores

Ambos aurigas de combate pasaron por la mesa de trabajo con mucho tesón y estudiados accesorios. Nos empleamos con el excelente detallado del Set de Cascos de Gladiadores de 54 mm. PegasObjects. El gladiador situado el margen derecho de la cuádriga, observando la maqueta desde un ángulo  cenital, es el que venía en el kit, necesitando mejoras precisas. Originalmente nos lo brinda Italeri como una combinación creativa basada en dos tipos de gladiadores, el “secutor”y el “retiario”.

  1. El llamado “secutor” con brazal de protección placado (con placas de bronce) en su brazo izquierdo,  “galerus” u hombrera-escudo en ese mismo hombro, casco redondo que en su caso tiene la máscara replegada y penacho (éste último ha sido una licencia nuestra) y una manica o brazal de gruesa tela sujeta por cordones en el otro brazo.
  2. El “retiarius” o “retiario”, famosa clase de combatiente en la arena caracterizado por su valor al carecer de espada. Sustituía el casco por sólo la protección  de su galerus y brazal. Iba armado con daga, tridente y red, recordándonos la indumentaria de un pescador.

Mejoramos mucho el aspecto definitivo de este guerrero creándole una faldilla con masilla epoxi de dos componentes y añadiéndole una especie de cinturón de cadena fina (adquirida en un ‘chino’ como producto de bisutería barato). Limamos torso y pintamos finalmente trabajando con intensidad los lavados y pátinas y las subidas de tono con tintes muy diluidos. El bronce se decoró con un tono metalizado y liberamos luego una pátina verdosa para simular el desgaste propio de este metal. En la otra figura (situada en el margen izquierdo de la cuádriga) nos implicamos aún más al utilizar elementos de cosecha propia en gran medida. Desechamos la original de Italeri por haber salido del molde un tanto tosco. La indumentaria de este gladiador está mucho más cerca a la del retiario, aunque hemos presentado una variante, despojado de toda protección en los brazos, y aprovechando la calidad de detalle del set de PegasObjects para adosarle uno de los curiosos yelmos. Partimos de una figura de la casa Preiser de metal blanco (representando a un vikingo alzando su espada). Se cortó del molde primitivo y cambiamos la postura de los brazos. Se añadió torso, piernas y rostro del set de figuras académicas de 1/32 de Preiser y se fabricó otra faldilla de pasta epoxi de dos componentes. Teniendo en cuenta que estamos trabajando los esedarios, combinaciones de gladiadores sobre cuádrigas, nos hemos permitido algunas libertades, como el hecho de suponer que las armas se han perdido en el curso de la carrera, a excepción de la red de retiario que se custodia aún en el suelo del carruaje. Hemos optado por sustituir la lanza original de uno de ellos por el propio látigo que tenía el otro (fabricado con alambre eléctrico). También hemos tratado de garantizar mayor realismo en un aspecto tan fundamental como asegurarnos que las figuras se sujetan con fuerza al borde de la cuádriga.

En cuanto a los espectadores, seleccionamos una pareja de romanos de la poco conocida casa Marx (pertenecientes a su serie de ‘Ben Hur’ fabricada en plástico blando). Se añadió asimismo una toga de masilla.

La imagen fotográfica

Culminando el trabajo aprovechamos un fondo pictográfico que hallamos casualmente en un viejo libro de relatos para jóvenes con dibujos ilustrativos de “Ben Hur”. En el momento de tomar alguna de las instantáneas se añadió humo de puro, esperando que se disipara ligeramente. Se trabajó con algunas herramientas técnicas de Photoshop para retocar puntualmente la imagen.

0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *